{"id":440,"date":"2014-09-30T05:00:08","date_gmt":"2014-09-30T05:00:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eszter-maura.eu\/?p=440"},"modified":"2014-12-14T16:43:18","modified_gmt":"2014-12-14T16:43:18","slug":"","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/440\/","title":{"rendered":"","raw":""},"content":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"excerpt":{"rendered":"","protected":false,"raw":""},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_en_post_content":"[showmore]\r\n<h5 style=\"margin: 0px 12%; color: #666;\">\u201dEl hijo se hab\u00eda so\u00f1ado alas bajo la experta direcci\u00f3n de su padre y maestro.\r\nDurante muchos a\u00f1os las hab\u00eda creado, pluma por pluma, m\u00fasculo por m\u00fasculo y huesecillo por huesecillo en largas horas de trabajo, de sue\u00f1o, hasta que tomaron forma. Las hab\u00eda dejado crecer de sus om\u00f3platos en la posici\u00f3n correcta (era especialmente dif\u00edcil percibir con toda exactitud la propia espalda en sue\u00f1os), y hab\u00eda aprendido poco a poco a moverlas adecuadamente. <a href=\"#\">...<\/a><\/h5>\r\n[more]\r\n<h5 style=\"margin: 0px 12%; color: #666;\">Hab\u00eda sido una dura prueba para su paciencia seguir practicando, hasta que tras interminables y vanos intentos fue por primera vez capaz de elevarse al aire por unos instantes. Pero luego cobr\u00f3 confianza en su obra, gracias a la benevolencia y severidad inquebrantables con que le guiaba su padre. Con el tiempo se hab\u00eda acostumbrado tan por completo a sus alas que las sent\u00eda como parte de su cuerpo, tanto que experimentaba en ellas dolor o bienestar. Al final hab\u00eda tenido que borrar de su memoria los a\u00f1os en que hab\u00eda estado sin ellas. Ahora era como si hubiese nacido con alas, como con sus ojos o manos. Estaba preparado.\r\nNo estaba en absoluto prohibido abandonar la ciudad-laberinto. Al contrario, quien lo lograba era mirado como un h\u00e9roe, un bienaventurado y su leyenda era contada durante mucho tiempo. Pero eso s\u00f3lo les estaba reservado a los dichosos. Las leyes a que estaban sometidos todos los habitantes del laberinto eran parad\u00f3jicas, pero inmutables. Una de las m\u00e1s importantes dec\u00eda: s\u00f3lo quien abandona el laberinto puede ser dichoso, pero s\u00f3lo quien es dichoso puede escapar de \u00e9l.\r\nPero los dichosos eran raros en los milenios.\r\nEl que estaba dispuesto a intentarlo, ten\u00eda que someterse antes a una prueba. Si no la superaba, no era castigado \u00e9l, sino su maestro, y el castigo era duro y cruel.\r\nEl rostro de su padre hab\u00eda estado muy serio cuando le dijo: \u00abEsta clase de alas \u00fanicamente sostiene al que es ligero. Pero s\u00f3lo hace ligero la felicidad.\u00bb Despu\u00e9s hab\u00eda escudri\u00f1ado largamente a su hijo y preguntado por fin:\r\n-\u00bfEres feliz?\r\n-S\u00ed, padre, soy feliz -hab\u00eda sido su respuesta.\r\n\u00a1Oh, si de eso se trataba, no hab\u00eda peligro alguno! Era tan feliz que cre\u00eda poder volar incluso sin alas, pues amaba. Amaba con todo el fervor de su joven coraz\u00f3n, amaba sin reservas y sin la sombra de una duda. Y sab\u00eda que su amor era correspondido de la misma manera incondicional. Sab\u00eda que la amada le esperaba, que al final del d\u00eda, tras superar la prueba, ir\u00eda a su habitaci\u00f3n azul celeste.\r\nEntonces ella se echar\u00eda en sus brazos ligera como un rayo de luna y en ese abrazo infinito se elevar\u00edan sobre la ciudad, dejando atr\u00e1s sus muros como un juguete arrinconado, volar\u00edan sobre otras ciudades, sobre bosques y desiertos, monta\u00f1as y mares, lejos y m\u00e1s lejos, hasta los confines del mundo.\r\nNo llevaba sobre el cuerpo m\u00e1s que una red de pescador que arrastraba como una larga cola por las calles y callejas, los pasillos y habitaciones. As\u00ed lo quer\u00eda el ceremonial en aquella \u00faltima prueba decisiva. Estaba seguro de que la superar\u00eda, aunque no la conoc\u00eda. S\u00f3lo sab\u00eda que siempre se adecuaba por completo a la personalidad del candidato. De esta manera ninguna prueba se parec\u00eda jam\u00e1s a la de otro. Pod\u00eda decirse que la prueba consist\u00eda precisamente en adivinar a trav\u00e9s del autoconocimiento en qu\u00e9 consist\u00eda aqu\u00e9lla. El \u00fanico mandamiento severo al que pod\u00eda atenerse dec\u00eda que bajo ning\u00fan concepto deb\u00eda entrar durante la duraci\u00f3n de la prueba, es decir, antes de la puesta del sol, en la habitaci\u00f3n azul celeste de la amada. En caso contrario quedar\u00eda inmediatamente excluido de todo lo dem\u00e1s.\r\nSonri\u00f3 al pensar en la severidad casi furiosa con que su respetado y bondadoso padre le hab\u00eda comunicado este mandamiento. No sent\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima tentaci\u00f3n de quebrantarlo. Ah\u00ed no hab\u00eda peligro alguno para \u00e9l, en ese aspecto estaba tranquilo. En el fondo nunca hab\u00eda entendido bien todas aquellas historias en las que un mandamiento semejante hac\u00eda que alguien se sintiese precisamente impulsado a vulnerarlo. En su marcha por las desconcertantes calles y edificaciones de la ciudad-laberinto hab\u00eda pasado ya varias veces ante la construcci\u00f3n en forma de torre en cuyo piso m\u00e1s alto, cerca del tejado, viv\u00eda la amada, y dos veces incluso ante su puerta, sobre la que figuraba el n\u00famero 401. Y \u00e9l hab\u00eda pasado de largo, sin detenerse. Pero eso no pod\u00eda ser la verdadera prueba. Habr\u00eda sido demasiado sencilla, excesivamente sencilla.\r\nA todas partes donde llegaba se encontraba con desdichados que le miraban o segu\u00edan con ojos admirados, nost\u00e1lgicos o llenos de envidia. Conoc\u00eda a muchos de ellos de antes, aunque tales encuentros no pod\u00edan producirse nunca intencionadamente. En la ciudad-laberinto, la situaci\u00f3n y disposici\u00f3n de las casas y calles cambiaba ininterrumpidamente, por eso era imposible darse cita en ella. Cada encuentro suced\u00eda casual o fatalmente, seg\u00fan como se quisiera entender.\r\nUna vez el hijo sinti\u00f3 que la red que arrastraba quedaba prendida y volvi\u00f3 sobre sus pasos. Bajo el arco de una puerta vio sentado a un mendigo cojo que enganchaba una de sus muletas en las mallas de la red.\r\n-\u00bfQu\u00e9 haces? -le pregunt\u00f3.\r\n-\u00a1Ten piedad! -contest\u00f3 el mendigo con voz ronca-. A ti no te pesar\u00e1, pero a m\u00ed me aliviar\u00e1 mucho. T\u00fa eres un hombre dichoso y escapar\u00e1s del laberinto. Pero yo permanecer\u00e9 aqu\u00ed para siempre, porque nunca ser\u00e9 feliz. Por eso te pido que te lleves una peque\u00f1a parte al menos de mi desdicha. As\u00ed participar\u00e9 un poco en tu evasi\u00f3n. Eso me dar\u00eda consuelo.\r\nLos dichosos raramente son duros de coraz\u00f3n, tienden a la compasi\u00f3n y dejan participar a otros de su abundancia.\r\n-Est\u00e1 bien -dijo el hijo-, me alegra poder hacerte un favor con tan poco.\r\nYa en la siguiente esquina se encontr\u00f3 con una madre angustiada, vestida con harapos, acompa\u00f1ada de tres ni\u00f1os hambrientos.\r\n-Supongo que no nos negar\u00e1s a nosotros -dijo llena de odio- lo que concediste a aqu\u00e9l.\r\nY prendi\u00f3 una peque\u00f1a cruz sepulcral de hierro en la red.\r\nA partir de ese momento la red se hizo cada vez m\u00e1s pesada. Hab\u00eda un sinn\u00famero de desdichados en la ciudad-laberinto y todos los que se encontraban con el hijo prend\u00edan cualquier cosa en la red: un zapato, una prenda de vestir o una estufa de hierro, un rosario o un animal muerto, una herramienta o hasta una puerta.\r\nCa\u00eda la tarde y se aproximaba el final de la prueba. El hijo avanzaba penosamente paso a paso, inclinado hacia adelante como si luchase contra una gran tempestad inaudible. Su rostro estaba cubierto de sudor, pero todav\u00eda lleno de esperanza, pues cre\u00eda haber comprendido en qu\u00e9 consist\u00eda su misi\u00f3n y se sent\u00eda, a pesar de todo, con las suficientes fuerzas para llevarla a cabo.\r\nEntonces anocheci\u00f3 y segu\u00eda sin venir nadie para decirle que ya bastaba. Sin saber c\u00f3mo hab\u00eda llegado con la interminable carga, que arrastraba, a la terraza de aquella casa como una torre en la que estaba la habitaci\u00f3n azul celeste de su amada. Nunca se hab\u00eda percatado de que desde all\u00ed se divisaba una playa, aunque tal vez \u00e9sta no hab\u00eda estado nunca en aquel lugar. Profundamente preocupado, el hijo se dio cuenta de que el sol descend\u00eda detr\u00e1s del horizonte brumoso.\r\nEn la playa hab\u00eda cuatro hombres alados como \u00e9l y, aunque no pod\u00eda ver al que hablaba, oy\u00f3 claramente como eran absueltos. Pregunt\u00f3 a gritos si le hab\u00edan olvidado, pero nadie le prest\u00f3 atenci\u00f3n. Tir\u00f3 con manos temblorosas de la red, pero no logr\u00f3 quit\u00e1rsela de encima. Grit\u00f3 una y otra vez, llam\u00f3 a su padre para que viniese a ayudarle inclin\u00e1ndose todo lo que pod\u00eda sobre la barandilla.\r\nEn la \u00faltima luz del crep\u00fasculo vio c\u00f3mo all\u00ed abajo su amada, envuelta en velos negros, sal\u00eda conducida por la puerta. Luego apareci\u00f3, tirado por dos caballos negros, un coche negro cuyo techo era un gran retrato, el rostro lleno de dolor y desesperaci\u00f3n de su padre. La amada subi\u00f3 al coche y \u00e9ste se alej\u00f3 hasta que desapareci\u00f3 en la oscuridad.\r\nEn ese instante el hijo comprendi\u00f3 que su misi\u00f3n hab\u00eda sido ser desobediente y que no hab\u00eda superado la prueba. Sinti\u00f3 c\u00f3mo sus alas creadas en sue\u00f1os se marchitaban y ca\u00edan como hojas oto\u00f1ales, y supo que nunca volver\u00eda a volar, que nunca podr\u00eda ser otra vez feliz y que, mientras durase su vida, permanecer\u00eda en el laberinto. Pues ahora formaba parte de \u00e9l.\u201d\r\n(Michael Ende: El espejo en el espejo)<\/h5>\r\n[\/more]\r\n[\/showmore]\r\n\r\n<hr \/>\r\n\r\nPorque Aurora cada d\u00eda mataba a H\u00e9cate.\r\nQuiz\u00e1s suena extra\u00f1o, pero era por eso que no hab\u00eda ma\u00f1anas. Hab\u00eda s\u00f3lo madrugadas; creo que la reina del amanecer ten\u00eda demasiado poder. Tampoco hab\u00eda despertar: sue\u00f1o y vig\u00edlia se diferenciaban solamente por la hora, tan lenta y s\u00fatil era la transici\u00f3n entre ellos. De todas formas, algo no \u00edba bien con el tiempo.Hace poco, por ejemplo, hubo una tempestad furiosa que me arranc\u00f3 el velo y destruy\u00f3 la torre. Sin embargo, sigo aqu\u00ed, en el piso m\u00e1s alto de la torre, y mi velo tambi\u00e9n est\u00e1 intacto, as\u00ed que es evidente que la tormenta ni siquiera estall\u00f3.\r\nPor lo que recuerdo, siempre he vivido en esta habitaci\u00f3n celeste, n\u00famero 401, justo debajo del techo. No s\u00e9 que hay fuera, ni es importante, visto que la puerta, creo, est\u00e1 cerrada. Segura no estoy: nunca he intentado salir.\r\nSi miro bajo mi ventana, veo una ciudad lejana, sus siluetas como aniebladas por la distancia. S\u00f3lo una l\u00ednea, al inicio bien curva, m\u00e1s all\u00e1 cada vez m\u00e1s recta, se ve m\u00e1s o menos bien, como un camino al infinito, o quiz\u00e1s una v\u00eda f\u00e9rrea. A\u00fan m\u00e1s lejos, en el horizonte, se ve un brillo incierto \u2013 puede que sea el mar.\r\nTengo fr\u00edo: frescos son los vientos aqu\u00ed. Lo \u00fanico que llevo es mi velo, que me puse, pienso, cuando entr\u00e9 en mi habitaci\u00f3n, aunque, como ya he dicho, de ese momento no me acuerdo. Tal vez no es correcto llamarle prenda \u2013 es un velo muy especial. Llevo un eco transl\u00facido del movimiento de atarlo a mi pelo, pero ahora seguramente se engancha mucho m\u00e1s profundo, a mis huesos, y forma parte de m\u00ed hace mucho tiempo. Me devora, me bebe la sangre cada d\u00eda, y con una lentitud casi imperceptible, pero imparablemente , est\u00e1 creciendo. Creo que es el recuerdo \u2013 una contorsi\u00f3n \u2013 de esa red de pescador que mi amor llevaba, cuando....\r\nEn realidad, tampoco lo recuerdo. A veces me parece que nos am\u00e1bamos y quer\u00edamos volarnos de aqu\u00ed. Otras veces veo pesadillas horribles de que vino y le mat\u00e9 a sangre fr\u00eda. Siempre otras, estoy convencida de que nunca ha existido \u2013 y tengo que admitir que, a pesar de todos mis sue\u00f1os y pesadillas, eso es lo m\u00e1s probable.","_en_post_name":"440","_en_post_excerpt":"","_en_post_title":"Porque Aurora...","_fr_post_content":"","_fr_post_name":"","_fr_post_excerpt":"","_fr_post_title":"","_nl_post_content":"","_nl_post_name":"","_nl_post_excerpt":"","_nl_post_title":"","edit_language":"nl","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[3,29],"tags":[16],"class_list":["post-440","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-castellano","category-scripta","tag-fragmentos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s4KP79-440","jetpack_likes_enabled":false,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/440","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=440"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/440\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":687,"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/440\/revisions\/687"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=440"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=440"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eszter-maura.eu\/nl\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=440"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}